Ángel Antonio Herrera – la Rosa y el Látigo

5 de octubre de 2017

Pido un deseo para… Patricia Conde

Patricia Conde tiene algo de Brigitte Bardot de Valladolid, y acaso éste sea uno de los méritos que la tienen siempre ahí, aunque no sabemos en redondo si es presentadora, monada, actriz o qué. Acaso, todo junto. Ante gentes tan versátiles, es fácil perderse. En cualquier caso, hoy, tenemos claro que es una guapaza nacional que cumple 38 el 5 de octubre. Y le deseamos felicidad.

Patricia consta, así en síntesis, de estampa dorada, un rato en la tele, y luego un pasado de marido, Carlos Seguí, con el que se casó, en Mallorca, para luego entrar en la trifulca de juzgados, donde no cuajó su mejor papel, la verdad. Echó a rodar el divorcio, y hubo pólvora de desacuerdo, en fin.

Patricia, a veces, fue inquisidora de la prensa de tele, desde un plató de mediodía, pero luego ella ha practicado el exhibicionismo de portada y el escaparatismo de la propia biografía. Lo mismo procede no tomársela en serio, pero a veces cuesta, porque ella sí se toma en serio a sí misma, aunque ejerza de cómica, o precisamente por eso. A mí me gusta mucho, pero la vengo viendo en tantas cosas diversas que no sé exactamente cuál es su empleo mejor, o primero. Igual hace chistes que hace anuncios, reportajes o libros. Igual anuncia un champú que va al juzgado por aquel jaleo del divorcio, ya citado, con niño de por medio. En aquella época, Patricia iba de mamá del hijo de un padre al que adornó de malos tratos psicológicos. Pero meses antes divulgaba que su separación había sido “de mutuo acuerdo”. Yo sospecho que ella sabe que en lo público de todo aquel jaleo familiar no estuvo del todo fina.

Nos gusta más recordar que fue compañera de Dani Martín y de Carlos Moyá. No hace mucho tuvo mucha sintonía con Ernesto Sevilla, y aquello duró cuatro meses, noche arriba, noche abajo.

  • Share on Facebook
  • Tweet about this on Twitter
  • Share on Google+
  • Pin on Pinterest


Añadir comentario

22 de septiembre de 2017

Pido un deseo para… Julio Iglesias

Julio es un figurón que ha logrado el virtuosismo de ser noticia a menudo porque su propia familia le alude: un día su ex se ennovia con un Nobel, otro muere Papuchi, otro le sale un hijo, Javier Santos, que no está en el libro de familia de su familia innumerable. Ahora, en concreto, es novedad Julio porque cumple 74, el sábado 23. Cumplir años, en su caso, es ya casi como sacar un disco, porque discos los ha sacado todos, y casi ya ha cumplido todos los años. Yo ya me entiendo, y él también, y ustedes también. Julio cumple 74 palos, sí, pero es, desde hace tiempo, un inmortal del karaoke. O sea, un inmortal. El karaoke es la posteridad. Si tienes varias canciones entre las triunfales del repertorio de karaoke, es que no te vas a morir nunca. Eso, y que ha vendido más de trescientos millones de copias de sus cien discos publicados, disco arriba, disco abajo. Va forrado, sí.

Es un hilo musical del mundo, sección ascensores cinco estrellas, y de pronto igual escuchas un tema suyo en un altavoz de Tokio o en un viejo transistor, bajo una palmera de Cuba. Es Julio el campeón de Marca España, antes de que existiera esa bobada. Tiene una casa en Punta Cana que es el paraíso. Ahí reúne a bellas coristas de biquini, en la piscina, a cualquier hora, y cuida una bodega de museo.
Julio nació en Mesón de Paredes, en un Madrid castizo, y en los setenta ya era el amo. Hace tiempo que no da un concierto serio en España, y aqui se han pagado entradas de trescientos euros, y agotó el papel. Julio se ha casado dos veces, con Isabel Preysler, y con Miranda, pero ha vivido bajo el lema de Quevedo: “La mujer es un sacerdocio”. En la hemeroteca de Internet asoman enseguida sus conquistas más popularizadas, como Virginia Sipl, ‘La Flaca’, Vaitiare o Sydney Rome.

“Ojalá pueda decir muchos años que nació joven para toda la vida”

La Rosa: No hay español de artisteo que haya llegado más lejos, sin descomponer la figura, que es como decir sin mover apenas el perfil derecho. Que es el que a él le gusta.
El Látigo: Dicen que Miranda le ha vuelto más triste, ceñido y previsible, según comentario de algunas malvadas que parecen conocer el paño.

  • Share on Facebook
  • Tweet about this on Twitter
  • Share on Google+
  • Pin on Pinterest


Añadir comentario


css.php