Ángel Antonio Herrera – la Rosa y el Látigo

5 de Abril de 2017

Pido un deseo para… Miguel Ángel Silvestre

Miguel Ángel Silvestre cumple 35 el 6 de abril, y está como desaparecido, aunque no tanto. Hace semanas cundió que tenía nuevo amor, Laura del Río, un monumento de chica surfera, según acredita Instagram, que es la autoridad del momento. Ya veremos, porque en el caso de Silvestre, tan ceñido en temas íntimos, los amores se avalan de verdad cuando los amores se rompen, como pasó con Blanca Suárez. De modo que nos aseguramos de que tenía novia justo cuando dejó de tenerla. Fue El Duque, y devolvió el fenómeno fan a la calle, y a las revistas. Durante un tiempo, el guapo macarrita de Telecinco, o sea, el tío de ‘Sin tetas no hay paraíso’, la serie que puso muy contentas a las hijas de las madres que amaban a Bosé cuando era Boselito. Luego han venido más cosas, hasta llegar a ‘Velvet’, donde cumplió de pareja de Paula Echevarría, con más física que química.


Silvestre echó a rodar la moda, que fue enseguida apoteosis, de los guapos de las series, porque enseguida llegaron Hugo Silva, Mario Casas… Casi se han llevado por delante a los galanes del cine, y sin casi. También ha destronado a los toreros o a los futbolistas, metrosexuales o no, que venían siendo los jefes del entusiasmo de las mujeres, en general, y de las lolitas, en particular, desde Luis Miguel Dominguín o David Beckham. Silvestre ha ido capeando todo este desmadre con sonrisa de pícaro de gimnasio y apostura de machote simpático al que le quedan los trajes como a un apolo de Armani. Está en la copa de algunos machos no del montón que tienen a muchas, y a muchos, al borde de un ataque de nervios. A Silvestre lo mismo le aburre ya un poco este éxito de guaperas de prime time. Pero es su gran éxito. Luego está que lo mismo se ha echado novia, aunque ya veremos.

“Ojalá que triunfe en el extranjero, pero ojalá que nunca olvide que aquí le vimos primero”

La Rosa: En Madrid, cuando era El Duque, colapsó la Gran Vía, y en un Festival de Málaga hubo chicas que querían tirar la puerta de la habitación de su hotel.
El Látigo: Él insiste en hacerse una carrera de actor no de tele, pero eso no debiera incluir cierta alergia a la prensa no del cine, porque un actor famoso no vive sólo de la cartelera.

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29 de Marzo de 2017

Pido un deseo para… Miguel Bosé

Resulta que el día 3 de abril cumple 61 años Bosé, y esto es un susto. Pero no un susto para él, sino para todos nosotros, porque su juventud lejana es el diagnóstico de nuestra propia juventud, acaso ya también lejana. Menos mal que Bosé es un joven para siempre, y así se salva de la palabra sesentón, que no le va ni le cuadra demasiado. Hay muchos Bosés en Bosé, y no por despiste o dispersión, sino por empleo fijo en la distinción, y por un ánimo a contracorriente.

Le va el cambio, pero para no dejar de ser él mismo. Le puso un día piernas de tío alto a la ‘faldumenta’ casi ‘jipi’ y le ha colocado barba de cuatro días a una camisa vidriada de chorreras. Quiero decir que no sólo ha sido un guapito de extravagancias, sino el anfitrión de unas tendencias que, a menudo, empezaban y acababan en él mismo. Le hemos visto de efebo con cazadora, de atleta con levita, de golfo con maxifalda de David Bowie.


Ha sido padre, casi oculto, y es la proa fascinante de una familia que no es, en rigor, una familia al uso, sino una tribu de talentos diversos. Bosé viene del pareo de escenario y va a ratos hacia la sobriedad vertical de la chaqueta negra, que le queda fina de empaque, como a un torero, como a un torero que se pintara los ojos, que es algo que él practicó hace siglos. Ahora se llevan mucho los clubes de ‘fanes’, pero el club de ‘fanes’ es un milagro de Bosé, que tiene ‘fanes’ de todas las edades. Yo he ido a verle, en la plaza de Las Ventas, y reunía el mejor metro cuadrado de chavalas de la década. Ha sido chica Almodóvar, y el amor de plató de Mercedes Milá. Fue un apolo irresistible, y el andrógino más apabullante de España, cuando sus inicios, e incluso después. Cumple años, pero quizá los años los estamos cumpliendo el resto.

“Queremos para Bosé el lema del viejo Picasso, que le incluye: “Nací joven para toda la vida”

La Rosa: Bosé es la insistencia de la personalidad. Practica la promiscuidad del cambio, que en él es un modo del recreo de la fidelidad a uno mismo.
El Látigo: A veces se pone antipático con la Prensa porque sí.  Hay, en él, por momentos, una actitud a la defensiva, pero desafiante, que no se acaba de comprender del todo.

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