Ángel Antonio Herrera – la Rosa y el Látigo » 2018 » febrero » 08

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8 de febrero de 2018

Pido un deseo para… Bibiana Fernández

Bibiana Fernández, antes Bibi, o Bibi Andersen, ha crecido haciéndose un único mujerón de monumento a base de meterse entre pecho y espalda mucha cirugía estética, algún amor, mucha noche y mucho Almodóvar. Así, hasta que ha llegado a los 64 años, que son los que cumple el día 13.

Qué lejos, y qué cerca, aquellos tiempos de cuando era un ser de sexo incógnito, o no tanto, y media España, incluidos todos los sexos, gustaba de peregrinar a los cabarets de Barcelona para ver en vivo el prodigio. Fue vedette del mal en la Barcelona golfa. Luego se vino al tóxico Madrid entretenido de la Movida y fue musa de los confusos y espejo de los ambiguos. En las fiestas, ha venido quedando como una Venus equívoca, y en las teles, donde se emplea de giganta reflexiva, resulta un bello animal mitológico que mueve mucho las manos por entre el escote y que explica cosas muy cabales con ronquera de barítono.

Los secretos del amor, o de la convivencia, nos los contó con la ilusión de una adolescente, o la indiferencia de un filósofo, según le fuera. Ella es así, con temperamento, pero con compás. Sabe mucho de emoción y sabe mucho de fútbol. A veces no cabe en los aviones, y tampoco en los platós, donde habla con adjetivo, que es como hablar otro idioma. Es giganta, y es estupefaciente.

Suele acabar amiga de sus ex, y eso resulta un alivio para un corazón generoso y en vilo como el suyo. Lleva mucho sola, o eso es lo que trasciende. Intuyo que no hay en ella ganas de compromiso. Si se pusiera, daría un buen libro sobre el lado salvaje de la vida que, a menudo, va por dentro. Con novio o sin novio, casada o no casada, yo la veo como esas mujeres de Cuba que se pasan las tardes enteras asomadas al balcón, mirando al mar de frente, no sé si esperando a alguien o esperándose a sí mismas. Igual a ella le pasa lo mismo.

La rosa: En un tiempo, fue la novia contentísima de Asdrúbal Ametler, pero aquello duró lo que duró. Luego ha habido algún amor
de racha, y nada más.

El látigo: Bibiana es mujer de pandilla alegre, y exótica. Entre sus gentes, Loles León, Alaska, Vaquerizo
No quiso ser una chica Almodóvar. Lo fue, y lo es.

“Ojalá tenga todas las suertes, porque las merece”

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