Ángel Antonio Herrera – la Rosa y el Látigo » “Ojalá la Infanta Elena no olvide nunca la espontaneidad”

20 de diciembre de 2017

“Ojalá la Infanta Elena no olvide nunca la espontaneidad”

Tuvo la Infanta Elena la lámina de la elegancia, cuando Marichalar no era un “ex”, pero con el tiempo, y la renovada soltería, como que ha perdido algo de la aventura del armario exótico. Eso, y que la vemos menos. En el mes pasado se cumplían diez años del “cese temporal de la convivencia”, que resultó temporal para siempre, y en este mes se cumplen 54 años en su biografía, porque la Infanta nació el 20 de diciembre de 1963. Yo creo que hay una Infanta Elena antes de Marichalar, y otra después. Entre una y otra, está la Infanta de elegancia, o distinción, que no se logra con tres trapitos de oro, sino que proviene de una actitud, un afinamiento o refinamientos que los estetas, y algunas entradas, llaman figura, o clase. La Infanta la tuvo, y aún hoy la tiene, sólo que menos. Viste bien, o muy bien, pero no viste distinta, que es lo que lograba antes. Doña Elena y Don Jaime promovieron el ejemplo de una pareja elegante, con la distinción medida en la adversidad y, naturalmente, en la buena ropa.

Infanta Elena

Don Jaime amarichaló a Doña Elena, que es como decir que la afrancesó. Antes del matrimonio, allá por el 93 o el 94, la Infanta cargaba a veces unos modelitos que incluían el escalofriante barroquismo de las bodas latinoamericanas, con volantes locos o sobrefaldas feroces, entre el bombón glasé y el adorno navideño. Este retrato de su varia estampa pública acaso tiene mucho que ver con su vida interior, porque la ropa es un lenguaje. Dice, y nos dice. Por otro costado de su vida, en la Infanta tenemos a la mamá de Froilán, que ya es un bigardo, y a la hermana del Rey, pero una hermana apartada del “núcleo puro y duro” de la Familia real. Cosas de la vida, cosas de la vida de palacio. Yo creo que  es mujer que cumple años con la pamela puesta. Aunque la pamela se vea poco. A veces, nada.

La rosa: La primogénita de don Juan Carlos cuadra antes en la tarde de los toros que en la noche de la ópera, y antes en una verbena que en un simposio.

El látigo: Vive ahora centrada en su trabajo de la Fundación Mapfre, porque ya no es familia real, sino familia del Rey. De modo que cualquier actividad oficial, por esporádica, es un acontecimiento.

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Publicado en la categoría: De todo corazón

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