Ángel Antonio Herrera – la Rosa y el Látigo » 2017 » noviembre

Archivo para noviembre de 2017

29 de noviembre de 2017

Pido un deseo para… Risto Mejide

Siento desde siempre un aprecio rápido por aquellas personas escasas que no se esfuerzan en resultar simpáticas, y éste es el caso. El caso se llama Risto Mejide, y cumple 43 años este 29 de noviembre. Risto me parece, en efecto, un antipático profesional, y lo suyo tiene muy alto mérito, porque ha triunfado sin el menor empeño en caer bien. Le acabo de leer que le gusta ser un impostor, y eso, más allá de la boutade, le avala como un artista, porque la impostura es una de las bellas artes.

Sale en la tele, pero no es un tipo de la tele, usa gafas de ciego que lo ve todo, y trabaja un chester del tú a tú, un sofá de intimidad donde suelta las preguntas con amonal de atrevimiento y prestigio de tímido. Se hizo archifamoso jugando a veces la baza de la bordería en ‘OT’, y ese papel era necesario, difícil, y amenísimo, porque lo demás es ejercer de la madre de la artista. De modo que estaba enfrente de la tontuna y el halago.

Risto no es un especialista del improperio, como quieren sus detractores, sino un artesano de la ironía que no siempre el gentío le entiende. No es raro sospechar que sabe que en la tele es un intruso, porque su lenguaje tiene elocuencia, y ludismo, y filo, y la tele no lo mejor para repartir esas cátedras. Por eso escribe libros, y va pedaleando en la provocación verbal, y da conferencias de comunicador, y hasta saca tiempo para casarse con una guapa muchos años menor, Laura Escanes. No diré el tópico de que a Risto le odias o le amas, pero quizá sí hay que decirlo.

Se acaba de subir a un chester de nueva etapa, pero realmente estamos ante lo mismo, en él, que siempre es una novedad: la charla pura y dura. Porque sabe que la palabra es una aventura, que la confesión es un show. Se irá un día de la tele tal y como vino: listo.

La rosa: Tuvo Risto, durante años, de pareja a Ruth Jiménez, con la que tuvo un hijo. Hoy su pareja es Laura Escanes, modelo de veintipocos años que tiene podio en las redes.
El látigo: A Risto mucha gente le critica el fondo, o la forma, pero los detractores no están sino ejerciendo, a menudo, el piropo inverso, porque el que molesta, prospera.

“Ojalá nunca descuide la antipatía”

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23 de noviembre de 2017

‘‘Ojalá Julián Muñoz tenga salud, y también arrepentimiento’’

El señor Muñoz tuvo un día un aire más bien arrogantón de moreno de copla. Era cuando ennovió con la Pantoja, que a su vez pilló cierto aire de alcaldesa folclórica y por libre del paraíso marbellí. Ha pasado tiempo de aquello, y hasta cárcel han cumplido los amantes. Qué irónica es la vida. Bajo libertad condicional, va a cumplir 69 años Julián Muñoz, el día 24 de noviembre. Salió de la trena por “razones humanitarias y dignidad personal”. De modo que la justicia tiene también su corazón.

Para Julián queremos salud, y queremos también arrepentimiento, que es como pedir salud para el pueblo de Marbella, al que no le sobran las razones de gratitud, hacia nuestro hombre. Julián Muñoz flipó con la cantante de “Marinero de luces”, y se dio a una vida de reinona de peineta, pero sin peineta y con pantalón de macho. Aquel noviazgo salió como salió.

Julián Muñoz

Muñoz ha sido un señor que hizo muy popular la plaza carcelaria de Alhaurín de la Torre en las peluquerías de toda España. Fue reo de amor, primero, y luego reo propiamente dicho. Ahora es un novio jubilado, y un jubilado de la cárcel. En un rato de permiso que le dieron, triunfó como el bigote con mejor caché de la tele, por encima del bigote de Íñigo y otros bigotes célebres. Ha sido un hombre millonario en causas pendientes, ante los tribunales, y un flojo poeta de exclusiva que glosaba la piel de una musa, de profesión cantante, que ya no quería oirle.

En las penúltimas épocas, iba muy torcido de salud. Suena por ahí que va mejorando. Y, la verdad, nos alegramos. Un día estuvo preso, pero preso de amor, que dicen los poetas. Y después le hemos venido viendo un poco o un mucho preso de sí mismo. Aunque ya tiene el gesto menos amargo, y mejor cara.

La rosa: Con Maite Zaldívar tuvo dos hijas discretas y prósperas, Elia y Eloísa, que han prestado consejo, según las rachas regulares o malas del padre.
El látigo: De Muñoz, cuando era la estrella del momento, supimos que tiraba la cerveza como un campeón, que coleccionaba pelucos de vitrina, y que prefería el pantalón no de tiro bajo.

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