Ángel Antonio Herrera – la Rosa y el Látigo » Beyoncé cumple 36

1 de septiembre de 2017

Beyoncé cumple 36

Es fácil deslumbrarse, ante Beyoncé, porque la belleza arrasa, y es fácil creer que esa misma belleza no existe, como alguna vez arriesgara un poeta, a propósito de otra mujer monumental como ella. Pero claro que Beyoncé existe. Como que se lleva los Grammys en ramo, y va a cumplir 36 años el día 4 de septiembre.

Está casada con un músico, Jay Z, y no da un disgusto, salvo que a veces irrumpe en Instagram vestida de Supermán, o de diosa dorada. Este mujerón es así, entre la madre de disfraz y la criatura irreal. Es madre ejemplar, artista excesiva, y millonaria descomunal. Su nombre, Beyoncé, es una joya de rotunda sonoridad, como su cuerpo, que parece el cuerpo de una doble para videoclip erótico, pero que es el cuerpo de ella misma.

Beyoncé

Parece que primero la inventaron, y luego, a la vista del prodigio, le pusieron ese nombre de curvatura enfática, de acentuación carnal. Beyoncé canta como un ángel negro, y tiene un cuerpo que es el demonio en maillot. Su vídeo ‘Single ladies’ es una maravilla de tres minutos mal contados de erotismo brutal y eterno donde salen otras dos macizas, pero las tres son Beyoncé, porque Beyoncé más que una mujer es una tribu.

Está bien escucharla, pero lo que mola es verla, tan en forma que asusta, tan guapaza que asusta. Se lleva mucho ahora el tipo de mujer andrógina, rubia, casi preanoréxica, en las pasarelas y en el artisteo, y no aprecio yo que se le dé demasiado auge a bellezas como la de Beyoncé, que son la buena salud de la belleza, más el morbo oscuro de la raza.

Beyoncé es un piano interior, como voz, y una cintura lujosa de cómic, pero mejor, porque es una cintura imposible que sí existe. Hay muchas bellezas en el panorama internacional, pero tienden al hechizo, mientras que Beyoncé, cuando aparece, te pega un susto. Lo que pasa con Beyoncé es que además canta.

Beyoncé y Obama

“Ojalá viniera a veces por aquí, donde esperamos los melómanos de su belleza”

La Rosa: Iba a la Casa Blanca como una más de la familia, porque la invitaba Barak Obama, del que era amiga. Y de la mujer, Michelle, que es aún mayor mérito.

El Látigo: Los detractores dicen que viste mal, y que le sobran unos kilos.  Pero lo que se ve es que usa una minifalda de mucho repertorio, porque no sabemos si es minifalda, o fleco, o qué.

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Publicado en la categoría: De todo corazón

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