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11 de agosto de 2017

Pido un deseo para José Coronado

Coronado tiene podio de galán y esa fama la lleva entre la media sonrisa del pícaro y el gesto seguro de la resignación. Esa fama, o sea, él mismo, cumple 60 años el 14 de agosto. En su hemeroteca sentimental asoman los nombres de Esther Cañadas, cuando era Esther Cañadas, o Amparo Muñoz, también cuando era Amparo Muñoz. Asoma alguna duquesa o bien la consorte de estilo de un cantante de concurso. Si precisamos, igual nos sale un elenco de doble página. O más.


Nuestro hombre es un trueno. Mejor quedarnos en que en su biografía hay dos mujeres de importancia, de mucha vitola: Paola Dominguín y Mónica Molina. Con la primera tuvo un hijo, Nicolás, y con la segunda una hija, Candela. Rompió en las faenas de artista haciendo un anuncio de whisky, en Menorca, con dos suecas, y luego se ha llevado un Goya a Mejor Actor por “No habrá paz para los malvados”. Eso, entre otros reconocimientos diversos, y de quilate.


Coronado lo ha logrado. Tuvo larga racha de crápula, en el Madrid de la Movida, y de ahí tira de recursos cuando procede, porque la interpretación tiene para él una mitad de método y otra de instinto. O sea, que importa la biografía, naturalmente. Coronado, como actor, ha logrado un “cabezón”, de modo que es un Goya guaperas, un duro que las enternece, el “poli” más apolíneo del barrio. Ahora gasta greñas, y canas, y entradas, y las tres cosas le caen bien.
Tuvo un susto del corazón y vio lo que sabíamos: que la calle le quiere. Empezó cuando en lo suyo se repartían el tajo Antonio Resines, Imanol Arias y tres más, y ahí sigue, veterano de juventud, y guapo, aunque prefiera no oírlo. Sigue entre los escasos seductores de ahora, y de siempre, a los que no hay quien les quite una novia. Pero ni siquiera en la ficción.

‘‘Que el año le traiga lo que ya tiene: una vida de corazón contento’’

La rosa: Paola Dominguín, en su día, arriesgó que estaba enamorada del “hombre más guapo que pueda imaginarse”. Y ese hombre era José Coronado.

El látigo: Fue ligón imbatible, y acaso ahora es un seductor imbatible, que aún es más difícil, e importante. Le incomoda que la prensa pregunte más allá del cine, pero aguanta el tipo, y no se pone antipático.

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